Secret City, conspiraciones en Canberra

Hay una diferencia entre lo que es verdad y lo que es plausible

Secret City es una serie australiana que tuvo una discreta acogida en el momento de su lanzamiento allá por 2016 pero gracias a su inclusión en el catálogo de Netflix muchos espectadores están descubriendo ahora las bondades de este thriller político ambientado en la lejana Canberra (Australia).

En principio, esta adaptación de las novelas The Marmalade Files y The Mandarin Code escritas a cuatro manos por los periodistas Chris Uhlmann y Steve Lewis, iba a ser una miniserie de seis capítulos. Sin embargo, la buena acogida en su país de origen y el boca oreja a nivel internacional propiciaron una segunda entrega Secret City: Under the Eagle que empezó a rodarse a principios de 2018.

Lo que cuenta

La serie sigue los pasos de la periodista Harriet Dunkley (Anna Torv) que investiga el asesinato de un joven que aparece muerto y destripado en el lago al que Dunkley acude a practicar remo. Esa misteriosa muerte la llevará hasta una compleja conspiración que recorre los pasillos del poder australiano y en la que China y Estados Unidos están involucrados. Alianzas y traiciones, espionaje y periodismo, disidentes y sicarios; la conspiración alcanza de lleno a Dunkley cuando su ex marido, Kim, aparece asesinada. Desde ese momento, la intrépida periodista no cejará en su empeño por descubrir la identidad del asesino o asesinos.

Buenos personajes

La serie no funcionaría tan bien si sus personajes no fuesen interesantes y tridimensionales, la Harriet de Anna Torv es una protagonista solida y carismática, con virtudes y defectos, con la que es fácil empatizar. Torv imprime al personaje la misma dureza e inteligencia que caracterizaban a la agente Dunham de Fringe y, al igual que entonces, es capaz de transmitir vulnerabilidad y dulzura cuando el personaje lo requiere. La mera presencia de Torv es motivo más que suficiente para darle una oportunidad a Secret City y es que como siempre, véase Fringe o Mindhunter, la australiana demuestra que es capaz de meterse en la piel de cualquier personaje

En las novelas el personaje es un veterano periodista llamado Harry, este cambio me parece un acierto porque no solo nos ofrece la posibilidad de disfrutar del trabajo de Torv sino que hace mucho más rico al personaje y las relaciones que establece. Estoy un poco harta de hombres maduros resolviendo crímenes y misterios, es bueno ver a mujeres como protagonistas de conspiraciones políticas de altos vuelos.

A su lado destacan tres personajes, el ministro de Defensa interpretado por Dan Wyllie, un hombre turbio pero con ciertos principios morales que descoloca por la posición en la que se encuentra. Jacki Weaver, veterana actriz australiana dos veces nominada al Oscar, es la responsable de justicia Catriona Bailey, un personaje fascinante por su control de los tiempos políticos y mediáticos, y por su capacidad de jugar manos ganadoras incluso cuando parece a punto de perderlo todo. Aunque la mayor sorpresa de Secret City fue ver al australiano Damon Herriman, recordado por su Dewey Crowe en Justified, en el papel de Kim, personaje transgénero que le valió un premio AACTA en 2016. Sin embargo, encontrar a otro actor cisgénero interpretando a una mujer trans en pantalla es algo que no debería suceder, cierto que Herriman hace un gran trabajo pero el papel tendría que recaído en una actriz transgénero.

Para amantes de las  conspiraciones

Sin ser una serie perfecta, Secret City es una adictiva conspiración política en las antípodas. Allí es donde las tensiones entre China y Estados Unidos se dejan sentir con especial fuerza, en este sentido la geopolítica que maneja la serie es fascinante; los intereses tanto de americanos como de chinos  son fundamentales para entender la posición de Australia a la hora de forjar alianzas y sellar pactos. Por no hablar de la gran influencia que el gigante asiático tiene en el país, una relación marcada por el recelo hacia la opacidad y prácticas del gobierno chino pero también suspicaz ante los intereses estadounidenses en la zona. En este sentido, Secret City es temáticamente ambiciosa porque aprovechando ese tenso transfondo aborda temas como el trato a los disidentes políticos, la seguridad nacional por encima de las libertades ciudadanas, la injerencia de las superpotencias en otros territorios, la transexualidad o las rivalidades políticas. La serie logra mantener la verosimilitud en todo momento desvelando, a través de los ojos de Harriet, una compleja conspiración que resulta totalmente creíble y en la que ningún aspecto ni personaje desentona. Puede que por momentos peque de ser excesivamente lenta pero el tono y el ritmo de la narración agradecen que se tomen su tiempo para ir colocando las piezas y para moverlas con calma sobre el tablero.

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