Comunicación

El vacío creado por la incapacidad de comunicar no tarda en llenarse de veleno, de disparates y de representaciones erróneas
(C.Northocote Parkinson)

En nuestro día a día usamos la comunicación en todo momento, cuando hablamos con los compañeros, cuando caminamos por la calle, cuando llamamos por teléfono, cuando esperamos en la parada del autobús. Una empresa, una asociación, una entidad también comunica pero, al igual que las personas, no siempre comunica de la manera idónea. Los problemas derivados de una comunicación deficiente o inexistente no se aprecian a corto plazo pero no por eso es menos importante dedicarle tiempo y esfuerzo a adquirir las habilidades necesarias para hacer frente a las necesidades comunicativas del presente y del futuro.

Actualmente, las empresas y organizaciones entienden la comunicación como algo prioritario, como un factor estratégico, y no como una carga que cualquiera puede desempeñar. Los grandes avances tecnológicos cambiaron el esquema clásico de comunicación, aquel en el que un emisor y un receptor se comunicaban a través de un canal utilizando un código determinado. La realidad es que todos somos emisores y todos somos receptores. La información ya no circula de manera unidireccional o bidireccional, ahora circula en todas las direcciones. El público ya no es el receptor pasivo de nuestro mensaje, es el actor protagonista. Estamos ante un público informado, crítico, colaborativo, con toda la información de la red a su alcance, con capacidad de decisión y múltiples alternativas.

Desde el ámbito empresarial y asociativo la comunicación tiene un claro objetivo, dar a conocer todas las informaciones relativas a la empresa/asociación al público y a los trabajadores/asociados. Para que la información llegue a los destinatarios sin interferencias y facilitando el retorno, debe ser planificada, dinámica, concreta y cuantificable. La comunicación interna (aquella que se da dentro de la empresa/asociación) y la comunicación externa (aquella destinada al gran público) ayudan a conformar nuestra imagen, a reforzarla, a crear equipo, a diferenciar nuestro producto y a acercarnos tanto a los potenciales clientes como a los potenciales usuarios. Sin una buena estrategia de comunicación, tanto interna como externa, se acumulan los problemas: rumurología, secretismo, desinformación, conflictividad, incoherencia. El mensaje no se transmite adecuadamente y sólo se actúa cuando se dan casos conflitivos o excepcionales.

En definitiva, la comunicación crea cultura compartida, fomenta la confianza y mejora la organización. Hay que comunicar, anticiparse a los problemas, generar contenido atractivo, acercarse a los medios de comunicación, afrontar una rueda de prensa o entrevista y gestionar nuestra presencia en redes sociales.