Demasiadas tramas en el espacio

ATENCIÓN: SPOILERS DE LA TERCERA TEMPORADA DE DARK MATTER

Personajes bien asentados y definidos, naves espaciales, viajes en el tiempo, doppelgängers, guerras corporativas, rebelión robótica en ciernes, misterios del pasado… con Dark Matter no te puedes aburrir porque tienen más tramas que seguidores Game of Thrones. Y ese ha sido el problema de la serie este año, demasiados hilos argumentales y poca concreción. La sensación que deja la tercera temporada es frustrante, los trece capítulos no nos han llevado a ningún sitio; algunas tramas han avanzado, otras nuevas han aparecido pero no hay sensación de cierre. El resultado es una temporada poco satisfactoria que se siente incompleta al no ser más que un enorme preámbulo de lo que vendrá.

La temporada empezó bien, con capítulos simpáticos como All the Time in the World (3×04) en el que Tres se veía atrapado en un bucle temporal que dejó momentos impagables y con la incorporación de dos nuevos miembros a la tripulación que pronto fueron descartados. También destaco el décimo episodio Built, not born que explica mucho sobre el pasado de la Androide, nos introduce a su creadora y a una inesperada historia de amor. Sin embargo, en conjunto, la temporada ha sido irregular con muchas ideas dispersas que no acababan de madurar y con capítulos a medio gas como Hot Chocolate o Isn’t That a Paradox? (un episodio que nada aporta y que parece hecho solo para rellenar el cupo de tropos de ciencia ficción).

La guerra corporativa ha estado presente en todo momento afectando a los planes y movimientos de la tripulación, ha sido una excusa para llevar a los personajes de un lado para otro haciéndonos creer que esa era la gran trama de este año mientras desarrollaban en segundo plano otras historias como la invasión alienígena o la rebelión de los androides que finalmente han tomado el control narrativo. El único arco argumental que parece cerrarse esta temporada es el de Ryo Ishida (antes Cuatro) como emperador. La caída de su casa (vaticinada en el flashforward de la Androide), su nefasto gobierno, la traición de los suyos y su salida por los pelos de Zairon completan el ciclo de Ryo quien posiblemente regrese como Cuatro, una piel en la que se siente más cómodo y en la que parecía más feliz.

En la season finale, la tripulación del Raza parece meterse de lleno en la guerra que lleva librándose toda la temporada y que alcanzó a la tripulación ya no solo por sus relaciones con Mikkei y su enfrentamiento con Ferrous sino por culpa de Ryo Ishida que, en un momento dado, se alió con la corporación para hacerse con el hiperimpulsor. El episodio termina con un cliffhanger y con el grupo desperdigado. No sabemos donde está Tres -aunque sí sabemos que va con Portia-, no sabemos si Seis sigue con vida tras usar el hiperimpulsor para destruir el proyecto Fénix de Ferrous. Cinco está en la nave con una Androide estropeada. Dos está infectada por el alienígena. Cuatro está en el Raza pero ¿se puede confiar en él? Y para colmo Wexler, esa sabandija espacial también está en la nave. Resulta algo molesto que por segundo año consecutivo la season finale recurra al cliffhanger y separe al grupo sin saber qué les depara el destino a algunos miembros de la tripulación.

En definitiva, una decepcionante temporada para una serie que en su sophomore fue de lo más entretenida y sólida. Claro que con tantos enemigos, tantos frentes abiertos y tantas posibilidades es difícil concretar.

Lo mejor de la temporada

La Androide sigue siendo el personaje más divertido e interesante de Dark Matter. Su relación con Portia, sus interacciones con la tripulación, su individualidad y su sentido del deber para con la nave y sus habitantes la convierten en un activo con mucho potencial narrativo y temático que, por suerte, los guionistas han sabido aprovechar. Ya no solo funciona como alivio cómico sino que su crecimiento personal y desarrollo como individuo único abren la puerta a temas más complejos sobre el concepto de vida, la consciencia, la humanidad y la libertad.

Esta temporada ha vuelto a encontrarse con los androides libres y conocido a su creadora, ha descubierto su especial vínculo con Dos/Portia y es consciente de la lucha que se avecina entre androides y humanos. En ella confluyen todas las tramas y es ella quien, por lo general, debe salvar la situación. Su crecimiento, con cambio de vestuario incluído, es de lo mejor de Dark Matter.

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