The Flash nos regala un capítulo intimista

The Runaway Dinosaur,
capitulo dirigido por Kevin Smith, ha sido uno de los episodios más emocionales
y conmovedores de la presente temporada de The Flash. Puede que a algunos
seguidores les sorprenda que a falta de dos capítulos para el final de
temporada, la serie apueste por bajar el ritmo centrándose en  la evolución emocional de Barry y en su
relación con Iris.
Zack Stentz, responsable
del guión, es un buen conocedor del mundo de los superhéroes ya que participó
en la escritura de los libretos de X-Men First Class y Thor. Y también es buen
conocedor de las realidades alternativas gracias a su paso por Fringe, donde
escribió 4 capítulos, entre ellos Northwest Passage, uno de mis favoritos.
El capítulo de Smith, el 21 de la presente temporada tiene muchos aspectos que valoro positivamente y sólo uno que no me convence. Analicemos The Runaway Dinosaur
Run, Barry, run
Grant Gustin demuestra, una
vez más, su gran solvencia como actor. En este episodio, Gustin es capaz de
transmitir toda la humanidad de un personaje que se enfrenta, día a día, a lo
imposible. Su Barry es cercano, humilde y generoso pero también es una persona
que ha sufrido mucho a lo largo de su vida, que ha librado mil batallas –y las
que vendrán- y que ha tenido que sacrificar a su propia madre por el bien
mayor.
La pérdida de un progenitor
es casi una constante en el mundo de los superhéroes, un punto de inflexión que
determina el futuro de los personajes y la lucha que emprenden. En The Flash,
la muerte de Nora inicia una cadena de
acontecimientos que, en última instancia, provocan el que Barry se convierta en
el velocista escarlata. No obstante, esa pérdida le afecta tan profundamente
que le impide alcanzar su máximo potencial. Por eso la Fuerza de la Velocidad quiere
ayudarle a superarla. Barry debe aceptar la decisión que tomó en Fast Enough(1×23) para poder avanzar, para poder correr sin ataduras. Corre, Barry, corre.
La escena en la que Barry
conversa con su madre, Nora Allen (Michelle Harrison) es maravillosa. El libro
infantil The Runaway Dinosaur es una bonita síntesis de su relación con su
madre y del amor que sentía por ella; un amor que a pesar de la tragedia se
mantiene intacto y que es determinante para entender las motivaciones de Barry
y la manera en la que se relaciona con los demás. En esta escena Gustin maneja
las emociones del personaje con mucho tacto y gran inteligencia, transmitiendo
todo el amor que el pequeño Barry sentía por su madre y todo el dolor que su
pérdida le produjo. 
La Iris que merecemos
  
El romance entre Iris y
Barry, idea que esta temporada ha estado bastante presente ya no sólo por el
conocimiento del futuro que ambos poseen, sino por esa visita a Tierra 2, donde
están casados, empieza a cristalizar en The Runaway Dinosaur. Iris es  la voz que guía a Barry hacia casa. Ella es su
hogar, su futuro, su todo. Y ambos lo saben.
  
Candice Patton ha ido
ganando enteros esta temporada, la evolución de Iris desde los primeros
capítulos hasta ahora ha sido fantástica. Mientras que en Arrow los guionistas
nunca lograron hacer que Laurel encajara, maltratando al personaje durante
cuatro temporadas para rematarlo de la manera más vil posible; en The Flash,
Iris West ha renacido de sus cenizas y tras superar, poco a poco, la muerte de Eddie Thawne, encontrar su camino
como periodista y convertirse en un valioso miembro del grupo –verla interactuar
con Cisco es un placer- se ha sacudido el polvo de una primera temporada donde
no era más que una mera comparsa. 
¿Qué pasará ahora?
Después de su viaje a la
Fuerza de la Velocidad intuyo que Barry es más rápido y fuerte que antes.
También más sabio. Ha estado en contacto con la fuente de la velocidad, ha
hablado con ella y ha aprendido mucho sobre su poder.
El capítulo también expande
la mitología de The Flash al introducirnos en La Fuerza de la Velocidad y
conocer un poco más sobre ella. La fuerza tiene conciencia y poder. Puede
manifestarse y elegir cómo hacerlo. Y con Barry demuestra ser una entidad
benévola que guía al héroe hacia su destino.  

El único pero del capítulo
es que Wally debería saber la verdad sobre Barry, ya basta de mantenerlo en la
ignorancia. Este desconocimiento no le hace bien al personaje, lo aparta del
núcleo de la acción y no le permite interactuar de manera natural con el resto
del reparto. Al pobre Wally le están haciendo lo mismo que a Iris en la primera
temporada, ya basta de marginar a los West. 

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