Noragami = Dioses Menores + American Gods

Hacía tiempo que no disfrutaba con un anime. Sin embargo, esta semana he descubierto Noragami y en dos días he visionado su primera entrega. Este shōnen, disponible en la plataforma Netflix España, tiene una primera temporada de doce episodios de unos 22 minutos de duración. Un pequeño aperitivo que deja al espectador con ganas de más porque tanto los personajes como el mundo que plantea son lo de lo más apetecible.

Lo que cuenta

“The gap between the rich and the poor exists even amongst the gods.

    Iki Hiyori

Yato, un dios al que nadie conoce, sueña con ser venerado por millones de fieles y con tener su propio templo. Para cumplir su objetivo escribe su número de teléfono por todas partes y espera a que le llamen para realizar cualquier tipo de encargo, desde matar fantasmas hasta limpiar baños pasando por recuperar gatos perdidos o ayudar a chavales que sufren acoso escolar. Por cada trabajo realizado este emprendedor recibe una ofrenda de cinco yenes, dinero que ahorra para construir su templo y convertirse en un dios popular.

Un día se cruza en su camino Hiyori Iki, una aplicada y responsable estudiante de instituto que le salva de ser atropellado por un camión. Claro que Yato no necesitaba ser salvado porque es un dios pero Hiyori no lo sabía. Por culpa de este accidente, Hiyori vive con un pie entre el mundo de los vivos y el de los muertos, para ella su nueva situación como medio-fantasma es un auténtico fastidio porque cada vez que su alma decide dar una vuelta, su cuerpo queda inconsciente tirado en cualquier lugar. Hiyori le pide a Yato que la ayude y él acepta, desde momento sus destinos quedarán entralazados.

Al poco se les une Yukine, un adolescente de pelo rubio y ojos dorados que se convierte en el nuevo Tesoro Sagrado de Yato. Un Tesoro Sagrado o shinki es el arma con la que los dioses luchan y a las que están unidos física y mentalmente. Cuando Yato debe deshacerse de algún fantasma o enfrentarse a algún enemigo, llama a su shinki y éste se transforma en una espada desnuda.

A mayores del trío protagonista conoceremos a varios secundarios como la diosa Kofufu y su tesoro Sagrado, Daikoku; al dios del conocimento Tenjin y a Mayu, un antiguo tesoro de Yato. Otra diosa que aparece hacia la mitad de la temporada es Bishamon, una diosa guerrera con varios Tesoros Sagrados, entre ellos Kazuma. Y también está la inquietante Nora, un Tesoso Sagrado que ha pasado por múltiples manos y que tenta a Yato para que la utilice.

Lo más destacable

Puede que los que esperen grandes peleas se sientan un tanto decepcionados con la primera entrega porque Noragami opta por desarrollar a sus personajes y profundizar en ese mundo repleto de dioses y shinkis, de fantasmas y tormentas, en el que se enmarca la historia. Hay varios aspectos de la evolución de los personajes que son notables, como el peso dramático que cargan algunos de ellos, en especial, el joven Yukine, un adolescente que envidia a los humanos y que se deja llevar fácilmente por las emociones. El gran arco argumental de la primera temporada es la adaptación de Yukine a su nueva posición como Tesoro Sagrado y su complicada relación con el dios Yato.

Esos puntos dramáticos que afloran a lo largo de la temporada se entremezclan fácilmente con el humor y el surrealismo de ciertas escenas pero en ningún momento nos olvidamos de que tanto Yato como sus amigos conocen el dolor de la pérdida, de la muerte, de la derrota, de la soledad y la indefensión. Aún así, espero que de cara a la segunda temporada se trabajen más estos aspectos adultos y complejos en la trama. Noragami gana cuando abraza la oscuridad de su protagonista y cuando enfrenta a sus personajes a dilemas morales como el de la muerte de la niña fantasma que Yukine encuentra en el quinto episodio, Borderline.

La influencia de Pratchett y Gaiman

However many wishes we grant, people will always fear, loathe and forget gods of calamity. For better or worse, people’s emotions are always fickle. That is the way of things.

Rabō

La premisa de Noragami entronca con dos libros, uno que siempre recomiendo, Dioses Menores de Terry Pratchett; y otro que, en mi humilde opinión, está sobrevalorado, American Gods de Neil Gaiman. Yato en el pasado fue un dios importante, un dios de la calamidad dedicado a la muerte y a la venganza, pero los tiempos cambian, la gente también y los dioses deben adaptarse a las nuevas costumbres o desaparecer. Yato, ahora prácticamente olvidado, está decidido a no volver a ser aquel frío asesino ni a dejarse llevar por sus instintos, desea ser un dios reconocido pero aspira a lograrlo por otras vías, no a través de la destrucción y la maldad.

No sé como se desarrolla la historia en el manga, no sé si profundizan en el pasado de Yato, su caída en el olvido y su necesidad de encontrar a gente que recurra a él pero en la serie, aunque no se hable de ello directamente, es evidente que para él es importante tener a Hiyori cerca, la necesita porque es prácticamente la única humana que cree en él, la única que le recuerda y, como en Dioses Menores de Pratchett, un dios necesita que alguien crea en él, de lo contrario perderá poder (como Om) y desaparecerá. Por otra parte, la idea de dioses que viven o malviven entre humanos es algo tomado de American Gods. La diosa Kofufu, por ejemplo, tiene un pequeño restaurante y, en su tiempo libre, se dedica a llevar a la bancarrota a la gente. Yato, por su parte, es un dios casi olvidado así que no tiene praćticamente nada, lo puesto y ya, tanto es así que duerme en otros templos y llega a pelearse con gatos callejeros por algo de comida de la basura.

La pregunta que se hace Noragami es la misma que se plantean en los dos libros ¿Qué es un dios sin creyentes? La respuesta, nada. Un ser condenado a la ignominia y la indigencia, sabiendo que está a un paso de desaparecer para siempre. Esta realidad se explora con el personaje de Rabō, otro dios de la calamidad que en los viejos buenos tiempos trabajó con Yato. En el presente, y tras siglos olvidado, regresa con la intención de recuperar a su viejo compañero de batalla. No obstante, Yato ha tenido tiempo para cambiar, madurar, evolucionar, como lo han hecho los seres humanos pero para Rabō esa transformación es incomprensible. No es de extrañar que ambos personajes se enfrenten ya que sus perspectivas son diametralmente opuestas pero es interesante comprobar lo que podría ser de Yato de no aceptar el cambio como parte fundamental de su vida y eso otarga a sus aspiraciones un transfondo mucho más interesante.


En conjunto es una serie amable y optimista que basa gran parte de su encanto en un protagonista excéntrico, misterioso y divertido. Noragami es entretenida, con las dosis justas de humor, drama y acción. Tengo muchas ganas de empezar la segunda temporada pero, desde ya, me considero una Yatoista prácticante.

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