Netflix nos deja sin Everything Sucks

Hace un par de semanas que terminé de ver Everything Sucks en Netflix, en una tarde despaché esta dramedia ambientada en los noventa que se quedará en una única temporada ya que la plataforma ha anunciado hoy su cancelación.

Creada por Ben York Jones (Like Crazy) y Michael Mohan (Save the Date), la serie seguía las andanzas de un grupo de adolescentes en el instituto de Boring (Oregón). Los protagonistas de la historia son Luke (Jahi Di’Allo Winston), un chaval risueño, alegre e inteligente que nada más llegar al instituto se une al club de audiovisuales, allí conoce a Kate Messner (Peyton Kennedy), un año mayor e hija del director. Ambos comienzan una improbable relación impulsada por Luke, quien se enamora de Kate nada más verla sin saber que ella es lesbiana.

Everyhing Sucks es una propuesta de formato breve – cada capítulo ronda los 25 minutos -, que a pesar de sus limitaciones tiene cierto encanto no solo por ambientarse en los noventa, sino por su representación de esa etapa compleja que es la adolescencia y por su tratamiento de la homosexualidad a través del personaje de Kate. La serie bebe, y se nota, de Freaks and Geeks; y aunque no conecté con ella tenía los mimbres necesarios para convertirse en un entretenimiento televisivo notable. Tal vez le faltó garra y cinismo, tal vez fuese demasiado dulce y cerebral.

El encanto del grupo de inadaptados del instituto de Boring radicaba en el enfrentamiento, un tanto absurdo, entre los miembros del grupo de audiovisuales y del club de teatro. Unos más niños e inocentes, los otros más excesivos y adultos. Uno de los aciertos es el reparto juvenil todos muy creíbles en sus respectivos papeles, desprenden veracidad e candor. De todos ellos hay que destacar el trabajo de la Peyton Kennedy como Kate, la joven actriz es capaz de transmitir toda la angustia y duda, la confusión y esperanza de  la adolescencia y de alguien que se debate entre sus sentimientos y su temor a que se descubra su orientación sexual.

Entre la banda sonora y las referencias culturales a los noventa, ese póster de Mallrats en la habitación de Luke o el de Jonathan Taylor Thomas en la de Kate, la serie conseguía sacarme una sonrisa de cuando en cuando. La nostalgia es un ingrediente importante que si se sabe dosificar correctamente encandila al público. No obstante, en este caso, no fue suficiente como para encariñarme con la serie.

Entre las estridencias, unos diálogos que en boca de esos adolescentes sonaban tremendamente forzados e irreales; personajes secundarios escasamente desarrollados más allá del cliché o el estereotipo, Los amigos nerd de Luke, McQuaid (Rio Mangini) y Tyler (Quinn Liebling), así como el rey del instituto, Oliver (Elijah Stevenson) y su reina, Emaline (Sydney Sweeney), son personajes pobremente escritos cuya única función es hacer avanzar a los personajes principales y que están totalmente desdibujados, meras herramientas sin identidad ni trasfondo.

A pesar de que la serie termina con un pequeño cliffhanger puede verse y dejar a la imaginación volar. Ese final, aunque algo frustrante, puede servir como cierre. Lo importante es el viaje que nos propone la serie a lo largo de los diez capítulos que componen su única temporada y, dentro de ese recorrido, es fácil quedarse enganchada a dos tramas: el despertar sexual de Kate y la relación que se establece entre los dos personajes adultos más destacados, el padre de Kate y la madre de Luke.

Everything Sucks quedará para engrosar las listas de series ambientadas en los noventa o series de instituto. Poco más.

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