Los Heck, la mejor familia televisiva

Esta semana he tenido que despedir a una de mis series favoritas, The Middle (ABC) cerró su ciclo tras nueve temporadas y 215 capítulos. Mientras la cámara recorría una vez más el salón desastrado de los Heck, la vieja lavadora rota, el agujero en la pared; lloré al recordar todo lo que The Middle ha significado para mí durante estos años; un hogar, un lugar feliz, una ventana a un grupo de seres humanos extraordinarios que, pese a las carencias materiales evidentes, vivían rodeados de amor y cariño. En su despedida, un susurro suspendido en el aire y una bolsa azul (por fin azul) abandonada en una carretera del medio oeste nos dicen que estamos ante el fin de una era.

Lo que cuenta

The Middle, serie creada por DeAnn Heline y Eileen Heisler, se centra en la vida de una familia de clase media baja que vive en Orson, Indiana. Mike (Neil Flynn) trabaja como gerente de la cantera local, Frankie (Patricia Heaton) en principio vende –o lo intenta– coches para un jefe machista y borrachín que la despide sin miramientos lo que la impulsa a volver a estudiar y conseguir un nuevo trabajo en una clínica dental. Este matrimonio tiene tres hijos, Axl el hijo mayor y deportista, Sue la joven que nunca se da por vencida pese a fracasar la mayoría de las veces y Brick, el pequeño con problemas de adaptación del que todos parecen olvidarse.

En el microcosmos de comedias de la ABC, The Middle tuvo la mala fortuna de tener que medirse con Modern Family, una acumuló prestigio, premios y espectadores. La otra ha sido un sleeper constante que gracias al boca oreja se ha mantenido nueve años en antena. The Middle es la heredera de Malcolm in the Middle y está más cerca de Roseanne que el actual revival. Su éxito radicó en su encanto y cercanía, y en un reparto bien ensamblado donde destaco los trabajos de Neil Flynn y de Eden Sher como la enérgica y entusiasta Sue. También fue importante su credibilidad en el acercamiento a una familia que apenas llega a final de mes, gente que vive crisis reales y que reza para que no se estropee la lavadora. En este sentido, la serie de  Heline y Heisler siempre se ha sentido mucho más real que Modern Family, producto que lleva varios años sin ser interesante ni entretenido mientras que su hermana pobre acumulaba carisma y emotividad. Es imposible no recordar a Mike diciéndole a su hija que espera que no tenga que saber lo que es hacer cábalas para pagar la luz o vendiendo su parte de un floreciente negocio porque Sue no cubrió los formularios para la beca universitaria o a Frankie intentado aprovechar al máximo los cupones de descuento en comida.

Puede que el hecho de que las creadoras de la serie trabajaran como guionistas en Roseanne nos de una pista de cómo manejaron The Middle durante este tiempo en antena. Aunque no ha acumulado premios y espectadores como Modern Family, The Middle siempre ha sido un valor estable para la ABC con sus casi siete millones de telespectadores durante nueve temporadas. Despedirse en sus propios términos y sin dar síntomas evidentes de agotamiento, algo que Modern Family lleva tiempo acusando, es un lujo que no muchas comedias pueden permitirse.

Lo que voy a echar de menos

Los Heck siempre han sido una de las mejores representaciones de la familia media americana. No son modélicos ni perfectos, van a misa pero no se lo toman demasiado en serio, discuten y se gritan, se enfadan y se quieren, y resultan mucho mas creíbles y reales que otras familias televisivas recordando mucho a Malcolm in the Middle, The Simpsons y Roseanne (la original). La voz en off de Frankie nos ha guiado durante estos años por las particularidades del medio oeste, su voz nos hablaba de las ansiedades de la vida siempre al borde de la quiebra, de los esfuerzos de unos padres con doble jornada, del amor en los pequeños detalles, de las ilusiones que nos hacen continuar y de las bondades de los valores tradicionales.

La serie siempre se enfocó en las dinámicas de la familia y en los diferentes problemas, casi todos económicos, que atraviesan a lo largo de los años. Es de agradecer que The Middle mantuviese el foco en lo realmente importante, las relaciones entre los cinco miembros de la familia, acompañados por un colorido reparto de secundarios entre los que destacan Brad, el reverendo Tim Tom, los Donahue y los Glossner, con Rita a la cabeza.

Uno de los aspectos más positivos de la serie es que nunca presentó a sus personajes como seres humanos excelentes, The Middle sabía que sus personajes no eran perfectos. Mike y Frankie non eran los mejores padres del mundo, aunque se preocupan por sus hijos siempre estaban cansados y a veces no tenían tiempo ni ganas (porque también son personas) de lidiar con ellos. Sin embargo, los niños tampoco eran modélicos, Axl era egocéntrico, desordenado y poco afectuoso; Sue tremendamente dependiente y exigía demasiada atención. Brick, el más autosuficiente de los tres en muchos sentidos, era demasiado peculiar y tenía problemas para socializar. Aún así, de los tres, siempre me pareció el más resolutivo e imaginativo, el que tenía más posibilidades de triunfar en la vida, y no me equivocaba.

Desde que conocimos a los Heck, allá por 2009, la familia maduró y cambió. Frankie y Mike, dos personalidades diferentes que se complementan, pasaron tanto por cambios laborales como personales y lograron sacar adelante a tres hijos aunque no las tenían todas consigo. Axl no era el niño más brillante de su clase y llegó a la universidad gracias a una beca deportiva, Sue (la dulce y optimista Sue) también entró en la universidad gracias a su empeño e ilusión y Brick, el ratón de biblioteca con múltiples particularidades, se convertirá en un exitoso escritor. Desde sus inicios los personajes de la serie estuvieron tan bien definidos que era difícil hacer un mal episodio. Puede que algunas tramas, en algún punto, no funcionasen pero cuando los guionistas juntaban a la familia al completo ya fuese en una cena, un viaje en coche o una lucha por recuperar su barrio, la serie y los espectadores ganábamos. En algún lugar leí que The Middle es una serie encantadora sobre la crianza cuando no estás seguro de poder garantizar a tus hijos un futuro mejor. No recuerdo donde pero me parece una frase que recoge perfectamente el espíritu de la serie y de los personajes. Durante años vimos como se las ingeniaban los Heck para cuadrar las cuentas, lo suyo era contabilidad de combate y supervivencia, de ofertas y cupones descuento, de números rojos y dobles turnos en el trabajo. Hemos asistido como espectadores a una vida haciendo malabarismos para salir adelante a base de privaciones, ingenio, voluntad y mucho humor. ¡Qué suerte hemos tenido!

Valores tradicionales

En la vida de improvisación de los Heck, donde todo plan fracasaba, donde siempre había algún hueco que tapar, resultaba reconfortante saber que podían contar con la ayuda de un vecino o de la comunidad. La vida no era fácil para los Heck pero Orson es un buen lugar para vivir, una comunidad que se preocupa por los suyos, en la que la gente se ayuda y se respeta, y en la que la unidad saca lo mejor de los vecinos. En este sentido, The Middle siempre apostó por un formato de comedia más tradicional –sin que esto sea algo malo– basado en valores como la familia, el trabajo y la honradez. A su manera ha sido una serie conservadora –algo que tampoco es malo– empeñada en demostrar las virtudes de la vida en el medio oeste, de las gentes de las ciudades pequeñas, de las comunidades unidas y la amistad, de la familia y los hijos, de la amabilidad y el civismo. No es tan atrayente como otras realidades seriéfilas pero resultaba reconfortante y entrañable.

Resumiendo

Estas nueve temporadas han sido un viaje extraordinario que he disfrutado muchísimo. Despedirme de los Heck ha sido duro porque no es fácil encontrar un happy place y después, tener que decirle adiós. Orson, Indiana, está a la altura de Pawnee, también Indiana. ¿Qué tendrá este estado?. La vida sin esta familia será un poco más gris y echaré de menos los discursos de Mike, la energía de Frankie, el entusiamo de Sue, la dejadez de Axl y la sinceridad de Brick. La tele es ahora un lugar menos amable, menos luminoso. Luminoso (susurro).

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