Kidding, la mirada desgarrada de Jim Carrey

La cara de Jim Carrey es capaz de expresarlo todo, desde la tristeza agónica de un padre que ha sobrevivido a su hijo hasta la ira volcánica del monte Santa Helena. A lo largo de su dilatada trayectoria como actor, Carrey ya había demostrado su gran versatilidad. Personalmente siempre preferido sus apuestas dramáticas (The Truman Show, Man on the Moon, The Majestic, Eternal Sunshine of the Spotless Mind) pero verlo abrazar su lado de dibujo animado (The Mask, Liar, Liar, Dumb and Dumber) resulta igualmente fascinante. Tras varios años alejado de la gran pantalla, Carrey regresa de la mejor manera posible con una serie en Showtime en la que se reencuentra con Michel Gondry.

La primera colaboracion entre el director y guionista Michel Gondry y Jim Carrey data de 2004, con ese clásico de culto que es Eternal Sunshine of the Spotless Mind. Kidding, serie creada por Dave Holstein, obra el milagro de reunirlos de nuevo. Carrey es el protagonista absoluto de esta tragicomedia y Gondry está detrás de las cámaras de la mayoría de los episodios.

CUIDADO, SPOILERS DE LA PRIMERA TEMPORADA

Lo que cuenta

Jeff Piccirillo es el conocido presentador de un exitoso programa infantil Mr. Pickles Puppet Time que lleva décadas en antena. Encontramos a Jeff (Jim Carrey) un año después de la muerte de uno de sus hijos en un accidente de coche. Su matrimonio se ha roto, su otro hijo se rebela contra él, sus emociones le desbordan y su padre está más preocupado por mantener la marca Sr. Pickles que por el bienestar de su hijo.

Jeff, o mejor dicho, el señor Pickles es un tesoro nacional, un emblema, un modelo a seguir para millones de niños; por eso su crisis no es buena, ni para él ni para el programa. Su deriva emocional se acentúa en cada capítulo ya sea por culpa de sus problemas familiares, de su incapacidad para superar la pérdida, de la crueldad del mundo o por sus infructuosos intentos de mantener su individualidad como artista y creador. A grandes rasgos esta es la premisa de Kidding, un sólido drama con toques de comedia, ¿o es al revés?, en el que se deconstruye con acierto y valentía al personaje principal, un hombre que se mueve entre la candidez y la sonrisa, el dolor y la rabia.

El reparto

Toda la promoción de la serie gira alrededor de Jim Carrey, lógico, es la estrella, y está que se sale en un papel con el que guarda ciertos paralelismo. Aún así, y pese al morbo que se ha alimentado desde algunos medios, Carrey no es el único atractivo para engancharse a Kidding, el resto del reparto es todo un lujo. Frank Langella interpreta a Sebastian ‘Seb’ Piccirillo, el padre de Jeff y productor del programa. Su personaje es un hombre sereno, controlador y calculador. Siempre está pensando en el programa y en la imagen pública de Jeff, siendo sus decisiones empresariales las que irán poco a poco empujando a Jeff hacia el abismo. Su falta de empatía ante el dolor de los que le rodean lo convierten en un personaje tan odioso como atractivo. Langella, con su voz seca, sus movimientos precisos, su mirada penetrante, se come a todos los que comparten plano con él, incluso Carrey queda por detrás de su padre televisivo.

Judy Greer es Jill, la ex de Jeff que mantiene una relación con un anestesista del hospital y que sigue mortificándose por el accidente en el que murio su hijo Phil. Me hubiese gustado que se explorase más a este personaje durante la temporada, espero que si lo hagan en la próxima entrega. Greer es un valor seguro, una actriz todoterreno con un extenso currículum a sus espaldas que es capaz de insuflar verdad a sus personajes, por pequeños que sean. Hay una escena entre Greer y Carrey hacia el final del cuarto capítulo que demuestra lo buena que es Greer. Es una escena devastadora en la que ella explica por qué tuvo que alejarse de Jeff, una escena compleja emocionalmente con muchas capas y muchos matices en la que Greer carga contra Jeff, es duro de ver porque el dolor de ambos personajes trasciende la pantalla. Un momento grandioso en el que Carrey deja entrever en su rostro la batalla interna de su personaje

La siempre interesante Catherine Keener es Deirdre, hermana de Jeff y responsable de la creación de marionetas para el programa. Una mujer creativa con un matrimonio que colapsa a cámara lenta. Deirdre es pura contradicción, ama a su hermano pero es incapaz de defenderlo ante su padre, finge donar dinero a causas sociales para escaparse una vez al año a un complejo hotelero de Belice. Keener, al igual que Greer, está poco aprovechada y aunque su trama con la versión japonesa de su hermano es entretenida y delirante, queda mucho por exprimir. Es una lástima que se explore tan poco a su Deirdre porque cuando se hace en el séptimo capítulo Kintsugi, la serie se eleva. Por cierto, ese episodio merece estar entre los mejores del año, una pieza excelente que es a lo que la serie debe aspirar en todo momento.

El joven Cole Allen es Phil y también Will, los gemelos de Jeff y Jill. No me había percatado hasta ahora que los nombres de los hijos riman con el de la madre. Will, el superviviente, se aleja de su padre y empieza a salir con un nuevo grupo de amigos, fuma porros, se pelea en clase, hace gamberradas, y todo para intentar distanciarse del recuerdo de su hermano muerto.

Lo que me gusta

Kidding aborda un tema clásico, el hombre que trae ilusión y esperanza a millones de niños, que llena sus vidas de música y sonrisas, sufre en silencio tras su bondadosa y familiar apariencia. Hay ternura en Kidding pero también mucha oscuridad. Incluso en los momentos más amables y sensibles del señor Pickles, y también en los de Jeff, hay una energía negativa bajo la superficie que aparece aquí y allá a lo largo de trama, y que sorprende al espectador.

Es muy interesante cómo está construido el personaje principal, nunca somos capaces de saber donde acaba Jeff y empieza el señor Pickles. Hay momentos en los que Jeff parece estar desconectado de nuestra la realidad sobre cuestiones como el sexo, las drogas, las nuevas tecnologías, como si viviese realmente en ese mundo de marionetas y nubes cantarinas, en ese ideal donde la gente no usa palabras malsonantes, donde todos son amables y felices. Sin embargo, hay otras escenas en las que es sombrío y despiadado como cuando mata al pájaro de la patinadora o en la que asusta a un amigo de su hijo con su monólogo de francotirador. Esa indeterminación sobre la personalidad de Jeff sirve para representar mejor aún su fractura interior. Alguien que nunca ha sido él al cien por cien no puede superar una pérdida tan grande como la de un hijo porque nunca se ha enfrentado realmente a la vida real. Cada momento de Carrey en pantalla durante los diez capítulos que tiene la primera temporada es un tour de force entre Jeff y el señor Pickles, alternando la comedia y el drama, recorriendo todo el espectro de emociones. Carrey es capaz de transmitir toda la tristeza y la ira de Jeff. Y justo cuando crees que Jeff es el mejor ser humano que ha pisado la tierra hace algo que te recuerda que las personas somos capaces de lo peor como cuando compra la casa contigua a la de su ex mujer o cuando, ya en el capítulo final, atropella a su nueva pareja. La interpretación de Carrey de esta dualidad, del campo de batalla emocional de un hombre partido en dos, es perfecta.  No sé si estará nominado a algún premio pero se merece el reconocimiento por lo menos. Su compromiso con el peronsje es total y resulta convincente para el espectador, hay algo en la mirada de este hombre que trasciende la pérdida y la rabia,

La visión de Jeff del mundo es idílica pero contagiosa, realmente cree en ella, y ese optimismo e ingenuidad se van resintiendo poco a poco. Las metáforas visuales de Michel Gondry, ese realismo mágico apoyado en marionetas y canciones, en ukeleles parlantes y caballos azules, son el vehículo perfecto para la desintegración mental, emocional y física de hombre, en esencia, bueno. Vale la pena hacer el recorrido, aunque a veces nos lleve a lugares muy oscuros (ese atropello) o a situaciones límite (la destrucción del despacho) de los que no es posible regresar. Es un viaje duro pero auténtico y, aunque parezca imposible, divertido.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

A %d blogueros les gusta esto: