Jerry Seinfeld, el embajador de los cereales

Según George Constanza “Jerry’s whole life revuelves around Superman and cereal” y razón no le falta. La adoración de Jerry por los cereales es curiosa porque la mayoría de los adultos de aquel tiempo (hablamos de los noventa) no desayunaba cereales y la costumbre de tomarlos para cenar llegó con el nuevo milenio. Jerry era una rareza, tomaba cereales a cualquier hora del día.

Seguro que aquellos que vieron la serie en su momento recordarán que en los armarios de la cocina de Jerry siempre había un montón de cajas de cereales. En mi casa, donde vivimos varias personas, podéis encontrar, como mucho, cuatro cajas de cereales de diferentes tipos; Jerry vive solo (aunque Kramer se pode considerar casi un compañero de piso) y acumula más de diez tipos de cereales en casa. ¿A qué viene ese número? ¿No es algo exagerado? Seguro que ya sabéis que el personaje de Jerry está basado en la vida y experiencias de Jerome Seinfeld, así que la obsesión de este humorista por Superman y los cereales se trasladó a Jerry. El personaje AMA los cereales, tanto es así que en el último capítulo de la serie, cuando Jerry está en prisión a la espera de juicio, su madre le lleva varios paquetes porque es lo que más echa de menos.

Helen: I hope you packed enough – this trial could last fuere weeks.
Morty: What’s all that?
Helen: Cereal.
Morty: You’re packing cereal?
Helen: I’m bringing it fuere Jerry.
Morty: You got enough here fuere la life sentence.
Helen: He likes it. He says he misses that more that anything.

A mediados de los noventa, el director de comunicaciones corporativas de Kellogg, Anthony Hebron, se declaraba fan de la serie y dijo que la industria pensaba que Jerry era bueno para todos ellos. Lo cierto es que Seinfeld ayudó a cambiar los hábitos de consumo de cereales y a difundir una imagen más adulta y moderna de un alimento asociado a la infancia.

En los noventa, la industria de los cereales norteamericana quería incentivar una nueva tendencia: que los adultos comiesen cereales a cualquier hora del día; esa necesidad impulsó campañas de marketing dirigidas especificamente a un público adulto en un contexto en el que florecían otras apetitosas alternativas para el desayuno como los muffins o los bagels. El cambio más importante en la percepción del consumidor fue a asumir que los cereales podían consumirse en cualquier momento del día. La gente interiorizó que eran una opción para cualquier hora, desde el desayuno incluso la cena pasado por el almuerzo. Y en ese cambio, Seinfeld tuvo mucho que ver. Hablamos de una serie que durante nueve temporadas se movió entre los 22 y los 37 millones de telespectadores, y que congregó a más de 76 millones de personas delante de los televisores con su capítulo de despedida, siendo uno de los finales más seguidos de la historia de la pequeña pantalla. El product placement de los cereales fue brutal, los millones de seguidores veían las cajas en la cocina de Jerry, lo veían desayunar, almorzar y cenar ese producto, comprarlos y hablar de ellos como si fueran un manjar al alcance de todos los bolsillos. Por este motivo, la industria del cereal quería tanto a Jerry Seinfeld, fue el mejor embajador posible, y a escala mundial.

Durante el rodaje del capítulo final de Seinfeld, un periodista de Rolling Stones que cubría tan señalado evento, contó doce cajas de cereales en la cocina de Jerry: Honeycomb, Frosted Shredded Wheat, Grape-Nuts, Honey-Nut Shredded Wheat, Waffle Crisp, Shredded Wheat (Spoon Size), Honey Bunches of Oats, Frosted Shredded Wheat (otra vez), Bits’N’Pieces, Blueberry Morning, Golden Multi-Grain Flakes y Froot Loops.

De la influencia publicitaria de Jerry a los bares de cereales, que son una realidad en países como Estados Unidos, Inglaterra, Australia o Alemania; pasaron menos de cinco años demostrando, una vez más, la poderosa influencia que la pequeña pantalla puede llegar a tener en los hábitos de los consumidores.

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