Hilda, la aventurera de Trolberg

Este fin de semana lo he pasado devorando Hilda, nueva serie animada de Netflix basada en la novela gráfica homónima de Luke Pearson, ilustrador y dibujante inglés que ha colaborado en algunos storyboards de Adventure Time. Los trece capítulos que conforman la primera temporada son una mezcla perfecta de fantasía, humor, misterio y folclore escandinavo.

Hilda nos recuerda que la fantasía y el sentido crítico son importantes en nuestra vida; seas niño, adolescente o adulto, no hay que conformarse con la -muchas veces limitada- visión del mundo que impone la sociedad. Es la serie perfecta para ver cuando llegas a casa con ganas de asesinar a media humanidad o para cuando dejas de creer en la bondad de las personas.

Lo que cuenta

La pequeña Hilda vive con su madre y su zorro/ciervo Twig en el bosque. Allí la niña pasa el día correteando entre los árboles, codeándose con gigantes, elfos y trolls. Cada día es una aventura, única e irrepetible; en ese ambiente se siente totalmente feliz. Sin embargo, madre e hija tendrán que abandonar su hogar tras una agria disputa territorial con los diminutos elfos que las lleva a trasladarse a la ciudad amurallada de Trolberg. Aunque, en principio, Hilda añora los grandes espacios abiertos y la acción de las montañas pronto descubrirá que no tendrá tiempo de aburrirse en la ciudad. Allí también es posible relacionarse con seres fantásticos, ser la protagonista de trepidantes hazañas o luchar contra temibles monstruos. Y todo esto mientras intenta conseguir el mayor número de insignias del grupo de los Gorriones Exploradores.

También encontrará nuevos amigos en Trolberg: Frida, una niña aplicada y muy organizada; y David, apocado y miedoso por naturaleza; a través de sus aventuras la serie nos habla de tolerancia, comprensión, perdón e ilusión. Se trasladan valiosas lecciones, tanto para los más pequeños como para los más mayores de la casa, como que no siempre es fácil hacer lo correcto o ser valiente, o que puede ser muy duro ser el amigo que la persona que quieres necesita en determinado momento.

Nuestra protagonista es una niña amigable, curiosa y comprensiva, con una gran capacidad para la empatía pero también para la imprudencia. Hilda siempre intentará conocer y comprender a los seres con los que se encuentra, siempre se pondrá de parte del más débil y siempre buscará la manera de solucionar los problemas; algo que, a veces, la lleva a ponerse en peligro y a tener problemas con Frida y David. En este sentido, la relación mejor construida de la serie es la que existe entre Hilda y su madre, una mujer solo quiere lo mejor para su pequeña, que sabe lo especial que es y que, casi siempre, está dispuesta a apoyarla o unirse a ella en sus aventuras.

La serie tiene una continuidad lineal, así que degustad los capítulos con calma y no os saltéis ninguno. Aunque en cada episodio Hilda y sus amigos viven una nueva aventura se va armando una trama en segundo plano que solo se resolverá al final.

Hilda me enganchó desde el primer momento porque transmite inocencia y positivismo, es imposible no conmoverse con unos personajes que son todo corazón y que van aprendiendo y madurando a medida que se acerca la season finale. Además, el mundo de Pearson es tan rico, hermoso y fascinante que resulta fácil dejarse seducir por la belleza de Trolberg, de los grandes bosques y de los cielos plagados de lobondrinas. Hilda es inocencia, alegría, dulzura, una maravilla cargada de optimismo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

A %d blogueros les gusta esto: