Happy!, violenta Navidad

   El estreno de Happy! durante la época navideña tiene sentido, todos queremos series violentas y dementes en estas fechas para contrarrestar tanto buenrollismo y felicidad. Syfy apostó por la adaptación del cómic homónimo de Grant Morrison, con dibujo de Darick Robertson, y el resultado, con un Christopher Meloni pletórico como protagonista, es un cínico y brutal fresco sobre la corrupción moral y física. Ah, y hay un adorable unicornio volador con la voz de Patton Oswalt.

El piloto fue dirigido por Brian Taylor responsable de las películas de Crank, así que ya os podéis hacer una idea de por donde van a ir los tiros: acción a raudales, violencia extravagante, humor negro y una sensación de impulso constante.

Lo que cuenta

En Happy! hay mafiosos italianos, policías corruptos, sangre, putas angelicales, un Papa Noel aterrador, amigos imaginarios, alucinaciones lisérgicas, alcohol en cantidades industriales, drogas, experiencias cercanas a la muerte, torturas y un ex detective de homicidios reconvertido en asesino a sueldo (Meloni pervirtiendo al Elliot Stabler de Law & Order: SVU) que se cree inmortal -y bien podría serlo- que es seleccionado por un unicornio azul llamado Happy para que salve a una niña pequeña de un Santa Claus pavoroso. Mientras, un batallón de mafiosos y policias buscan a Nick, depositario de la misteriosa contraseña que da acceso a un conocimiento que todos quieren para sí. En medio de una cacería humana, el exdetective tiene que decidir si ayudar a Happy y a la niña secuestrada o salvar su culo huyendo a California.

El surrealismo está servido, también la violencia, porque si algo caracteriza a Nick Sax (Christopher Meloni) es su disposición para hacer uso de ella, su facilidad para la bronca, el dolor, la muerte, la brutalidad. Nick es un despojo, un bastardo sin escrúpulos pero intuimos que hay algo de nobleza entre tanto alcohol y mugre. Meloni es un actor de gran talento al que casi siempre asociamos con papeles dramáticos obviando su vena cómica (Wet Hot American Summer, Harold & Kumar Go to White Castle, Runaway Bride) y aquí se nota que se lo está pasando en grande.

Desde que Meloni nos dejó sin Stabler, con una salida de la serie de la NBC poco acertada para un personaje tan importante dentro de la franquicia, muchos esperábamos su regreso para acompañar de nuevo a Hargitay. Nick Sax sería la evolución lógica del detective de crímines sexuales si hubiese seguido en la unidad. Su personaje es de manual pero en sus manos funciona, consigue que veamos la oscuridad de este loco encantador pero que también nos preocupemos por sus motivaciones, por su historia y por la poca humanidad que le queda.

A diferencia de su nuevo compañero, el unicornio azul es positivo, inocente y amable; es cariñoso y empático y contrasta enormemente con la depravación y maldad que rodea a Sax. Las interacciones entre Meloni y Happy (con la voz de Oswalt) son tremendamente divertidas y se sienten creíbles pese a la imposibilidad real de la premisa.

Sin ser perfecta, entretiene

No niego que Happy! puede resultar demasiado exagerada, demasiado brutal y mezquina pero yo no dejo de preguntarme qué será lo siguiente, hasta qué niveles de depravación puede llegar el protagonista y la gente con la que se relaciona. La serie se mueve en aguas difíciles mezclando el gore con la fantasía infantil, la tortura con las luces navideñas; tan pronto escuchas sermones repletos de topicazos sobre la amistad y hacer el bien (cosas de Happy) como a un criminal diciéndole a una mujer que el olor de su vagina le distrae. ¿Es posible conciliar ambos mundos? La serie de Syfy demuestra que sí. Happy! tiene un ritmo vertiginoso, nervioso en algunas escenas, es como Fry pasado de cafeína; y por eso cae muchas veces en el exceso y la sobreexplotación de la violencia pero en medio del caos salvaje que Nick organiza con su mera presencia, la serie introduce ideas interesantes como lo agridulce y comercializada que está la Navidad o la falsedad consumista que anula cualquier sentimiento noble y puro. Incluso encuentro algo más profundo en Happy!, una lucha entre el optimismo (el unicornio) y el pesimismo (Nick Sax), entre la esperanza y el cinismo, entre el amor y el odio, entre el futuro y el pasado. Inevitablemente, ambas posiciones se influencian mutuamente y veremos a Happy hacer cosas que contradicen todas sus enseñanzas como mentir o hacer trampas, mientras que Sax tendrá breves momentos de optimismo y lucidez.

Sin embargo, no creo que el equipo responsable esté buscando lecturas tan profundas, pura suerte supongo, porque lo que tenemos es un mejungue de sangre, vísceras y humor que por momentos pierde de vista esa perspectiva tan interesante que solo se mantiene por la capacidad de Meloni de transmitir más cosas que las evidentes y hacer reflexionar al espectador a través de su trabajo

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