El personaje punching bag

El personaje punching bag, el que recibe más palos (emocionales), el que más sufre, el que es víctima de todos los males y foco del desprecio e iniquidad de la humanidad; es una figura extendida y consolidada dentro de las comedias televisivas. Su sufrimiento es proporcional a las carcajadas que provoca y rara vez trascienden su condición de felpudo humano para exigir un mínimo de respeto. Reconozco que sonrío con cada insulto y vejación a Stuart Bloom, el dueño de la tienda de cómics de The Big Bang Theory, uno de los personajes más maltratados de la parrilla televisiva. El que se presentó como un adorable, emprendedor y simpático vendedor de cómics se ha convertido, por obra y gracia de los guionistas, en un ser depresivo sin autoestima. El viaje de Stuart desde la segunda temporada ha sido un descenso acelerado hacia la desolación. En principio, era un hombre tranquilo, seguro de si mismo y con amigos que -sin pensárselo mucho- invitó a Penny a salir. Desde entonces, el personaje fue sufriendo progresivas modificaciones hasta convertirse en la patética persona que arrastra su presencia, un poco siniestra, por la serie de Chuck Lorre. Sin embargo, a veces sucede que, ante tanta ofensa y crueldad, me indigno con la cantidad de sufrimiento innecesario con el que cargan al personaje.

Penny: “You’re really going to lie on the floor and pretend to be dead all night?”
Stuart: “What do you think I was going to do at home?”

En la lista de personajes que sufren constantes humillaciones (privadas y públicas), que son objeto de mofa y burla, con los que el resto de personajes se ceba, que despiertan pena y, vamos a decirlo, también cierto desprecio en el espectador que espera la próxima estocada hiriente con una media sonrisa, destaca Meg de Family Guy. El tratamiento inhumano que recibió este personaje (hace años que no veo la serie pero en su momento la pobre era carne de cañón) siempre me pareció excesivo. Las cotas de inquina de los guionistas hacia ella eran tan enormes que hasta hicieron un capítulo en el que Meg se despacha con los familiares que la tratan como si fuera basura, una de las pocas ocasiones en las que el personaje reclama y exige respeto.

Siempre hay una broma o comentario degradante dirigido a este tipo de personajes, los Zoidberg (Futurama) y Alan Harper (Two and a Half Men) de las series. Ted Buckland, el abogado del Sacred Heart, de Scrubs no solo era un saco de tristeza con piernas sino que servía como punching bag para todo el personal del hospital. Su recorrido a lo largo de la serie es humillante y doloroso de ver. Suerte que hacia el final lo encontramos en un buen lugar. Su caso se contrapone al de Jerry/Larry en Parks and Recreation, mientras que Ted es un pobre infeliz que aún vive con su madre y tiene una exmujer que sale con su hermano; Jerry, por su parte, tiene una vida familiar envidiable y plena con una mujer y unas hijas maravillosas que le consideran el mejor hombre sobre la tierra. Aunque ambos personajes son objeto de burla por parte de sus compañeros de trabajo y viven situaciones de lo más embarazosas, Jerry es feliz pero Ted ni siquiera conoce el concepto. Jerry es un tipo de personaje punching bag diferente porque su viaje personal está lleno de pequeños y maravillosos logros como su amistad con Ben o llegar a convertirse en alcalde de Pawnee.

Y existen más ejemplos, uno de los más recientes es la Sandra en Superstore, un personaje que inspira compasión por ćomo es vejado por el resto de empleados del Cloud 9. Sandra no es más que una evolución de aquella Patrice a la que Robin gritaba constantemente en How I Met Your Mother. Son personajes creados para hacer reír, el maltrato verbal a Patrice siempre me pareció un recurso pobre y poco acertado. Es más, el lugar en el que debaja a Robin este comportamiento era oscuro, en cualquier empresa, la Scherbatsky sería despedida por bullying. Patrice era atenta, amable, alegre y siempre hacía cosas buenas por Robin. ¿Qué logra? Su desprecio y sus gritos. Los ataques constantes, la intimidación, la violencia verbal nos cuentan mucho sobre las relaciones de abuso y las dinámicas agresivas; y nos recuerdan -una vez más- que How I Met Your Mother fue una serie misógina cargada de estereotipos con una preocupante falta de diversidad.

Antes de dejar las comedias hay que recordar a Toby  (The Office) y el constante desdén y escarnio con el que Michael le trataba.

El punching bag más allá de la comedia

Aunque este tropo se utiliza a menudo en la comedia como fórmula efectiva para hacer reír al espectador, en otro tipo de series como los procedimentales y dramas encontraremos un tratamiento algo más oscuro y menos divertido. Sin duda,  Jesse Peakman (Breaking Bad) es uno de los personajes más maltratados de la reciente historia televisiva. No se espera que el espectador disfrute con su desgracia, aunque a veces sonrías ante tanta mala fortuna, sino que acompañes al personaje a través de su sufrimiento y que empatices con él. A Jesse le pasan cosas terribles que incluyen secuestro, palizas, pérdida de seres queridos… y también se ve forzado a hacer cosas que le marcarán profundamente como matar a Gale. Jesse Pinkman es de ese tipo de personajes por los que te preocupas y por los que sientes lástima. Como espectadora puedes dejar a un lado la moral, recordemos que Jesse actuaba al margen de la ley y que ha matado a alguna que otra persona, porque te implicas emocionalmente con ese él a través de su sufrimiento. En esta misma categoría entraría Matt Saracen de Friday Night Lights, un buen chico superado por las circunstancias. Saracen es un paria social en su ciudad, no tiene suerte con las chicas, su padre está en Irak y debe ocuparse de una abuela con demencia. A lo largo de la serie le vemos padecer toda clase de contratiempos y varapalos, casi todos los que le importan lo dejan tirado en algún momento, su novia le deja, su padre muere y en el campo de juego tampoco tiene las cosas fáciles. Cada vez que el drama llamaba a su puerta daban ganas de gritarle a la pantalla “¿Y ahora qué? ¿Cuánto puede soportar el chaval?” Y es que el camino de Saracen fue particularmente desgarrador.

Si el maltrato es excesivo, y la audiencia llega a simpatizar con los personajes, hay que cambiar el enfoque porque puede que el fandom se rebele ante lo que considerarán un trato injusto. En Bones, el doctor Sweets era el blanco constante de las burlas de Both y Brennan, el resto también se metía con él, y siempre veía como su trabajo era denigrado y tenido poco en cuenta aunque muchas de sus conclusiones fuesen certeras. Curiosamente, el background del personaje incluía una infancia de abandono y abusos físcos, por eso es comprensible que durante mucho tiempo se sintiera inseguro en su lugar trabajo ante las continuas muestras de desprecio y desinterés del equipo del Smithsonian. Claro que, en el fondo, todos querían a Sweets y poco a poco su papel de punching bag se fue suavizando.

Diferente es el caso de Danny Rand en la serie-reunión The Defenders, el multimillonario es insultado sin miramientos por sus tres compañeros de aventuras: Jessica Jones, Luke Cage y Matt Murdock; ninguno de ellos creen en sus poderes y critican abiertamente su personalidad y privilegios.

Stick: Because this one, the Immortal Iron Fist, living weapon and protector of the ancient city, is still a thundering dumbass.

No sé si el tratamiento de Rand en The Defenders obedece a las duras críticas de la primera temporada de Iron Fist pero hay que reconocer que el personaje pide a gritos que la gente y, en particular los demás superhéroes, le tomen el pelo. Es, sin lugar a dudas, el más torpe e inepto del cuarteto y su perfil es tan plano y poco elaborado que hasta da vergüenza que comparta escena con personajes tan bien construidos como Jessica Jones o Matt Murdock.

Si Danny debería ser, en principio, un personaje a respetar porque pertenece al bando de los buenos pero acaba siendo motivo de mofa; el caso de Logan Echolls de Veronica Mars es diferente. Cuando conocemos a Logan lo detestamos, la primera impresión del personaje es la de que es un imbécil con aires de grandeza, un abusón que se aprovecha de su posición. Es fácil odiarle y disfrutar cuando sus planes para fastidiar a Veronica se tuercen pero, al poco, los guionistas empiezan a mostrarnos otra cara del personaje con lo cual el retrato de Logan se completa redimiéndolo ante los ojos del espectador. 

Ya para finalizar, otro caso que siempre me ha llamado mucho la atención es el de Pete Campbell en Mad Men. Campbell es un personaje creado específicamente para ser odiado pero también humillado. Es un envidioso y abusón, es alguien que solo piensa en medrar aunque tenga que derribar a los demás, no defiende nada más que sus intereses sin importale hacer daño. Nunca se redime a ojos del espectador que disfruta con cada menoscabo a su autoridad y cada burla a su persona. La mejor manera de recordar a Campbell es cayéndose por las escaleras.

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