Downward Dog, filosofía perruna

– Remind me. Who’s running that shitty talking dog show?
– We are.

Los seguidores de Episodes seguro que recuerdan que uno de los running gag de las primeras temporadas era la existencia de una serie en ABC sobre un perro que habla. Una producción de éxito con una gran audiencia que hacía imposible que otra serie en la misma franja horaria tuviese alguna oportunidad. En ningún momento se referian a ella por su nombre, siempre era “that talking dog show” y durante un tiempo fue uno de los running gag más lúcidos de la serie sobre el negocio televisivo. Pues bien, en mayo de 2017 ABC estrenó una serie basada en esa premisa, la de un perro que habla. La idea de Downward Dog nace de la web serie de Animal Media Group y lo que era una serie de cortos sobre un perro se convirtieron en una comedia para la midseason que se canceló tras ocho episodios.

Lo que cuenta

Martin es un perro de ojos tristes que habla a cámara para contar su día a día y que sorprende con una visión filosófica y profunda del mundo que lo rodea y de las relaciones que establece con los seres humanos, en especial con Nan (Allison Tolman) su dueña, por la que siente un amor incondicional.

Nan es una mujer de treinta años que acaba de romper con su pareja, Jason, y que lucha en su trabajo contra un jefe inútil, incapaz de apreciar su valía y talento. Tolman es una actriz que aporta ternura y credibilidad a sus personajes, su mirada y su sonrisa son desarmantes y después de triunfar con la primera entrega de la Fargo de Noah Hawley decidió embarcarse en este proyecto, una serie mucho más pequeña y menos ambiciosa. Sus tramas se centran en su trabajo como creativa en el departamento de marketing de una cadena de moda. Allí comparte tiempo y frustraciones con su mejor amiga, Jenn (Kirby Howell-Baptiste) y soporta a un jefe infantil, inmaduro y repelente, Kevin (Barry Rothbart). Cuando la conocemos recibe la gran oportunidad de su carrera, una campaña a nivel nacional inspirada por su perro.

Los creadores de Downward Dog, Samm Hodges y Michael Killen, optaron por mantener el formato falso documental de la web serie original, así resulta más fácil establecer una conexión con Martin -pese a esa boca moviéndose falsamente- y sus incisivas y acertadas reflexiones sobre la vida, tanto animal como humana. Lamentablemente solo tenemos ocho capítulos y justo cuando Downward Dog  empezaba a equilibrar las tramas de Martin y de Nan, lo que suponía una mejora evidente en el ADN de la serie, nos arrebataron la posibilidad de ver el resultado a largo plazo.

Martin, un filósofo de cuatro patas

In the beginning, there was Nan. And she made everything…and she saw that it was empty and small, and there was nothing cuddly or amazing. So she found me.

Cuando conocemos a Martin está preocupado porque Nan, que está algo deprimida por la ruptura con Jason y estresada por el trabajo, no le presta la debida atención. Martin siente que está descuidando su relación con él, y comparte sus inseguridades, miedos y soledad con el espectador pero lo que él siente es una extensión de lo que siente Nan y de lo que muchos de nosotros sentimos ante la vida. Martin y Nan se necesitan y complementan, cada uno tiene sus problemas, neurosis y dudas porque esto no es solo una serie sobre un perro que habla sino sobre personas que buscan encontrar su lugar en el mundo.

Martin es un ser parlanchín, reflexivo y autoindulgente que, como muchos humanos, se autoengaña y resulta muy dulce y entretenido seguir sus disertasiones sobre la vida, el tiempo, las relaciones y los gatos. El can se plantea preguntas y dilemas mientras practica su rutina de 14 horas de sueño, vigilancia de la puerta, sesión de caricias con Nan y paseos con Jason. El perro es TAN humano que resulta tragicómico, piensa y se preocupa, se cela y se deprime. Siente culpa y remordimientos, siente ira y deseos de venganza, tiene debilidades y temores. Pero ante todo, ama, todo su mundo gira alrededor de Nan, por la que está totalmente enamorado, es el centro de todo, el principio y el final. Es curioso escuchar de boca de un perro preguntas y razonamientos que pasan por tu cabeza al menos un par de veces a la semana sobre las relaciones que estableces en la vida, sobre el trabajo, el futuro, los errores… Martin puede hacer muchas travesuras típicas como destrozarle los zapatos o la presentación a su jefa pero observa, reflexiona y disecciona a su compañera vital y su entorno desde su perspectiva única. A través de su mirada podemos entender mucho sobre nosotros mismos y el mundo que habitamos.

Downward Dog resultó una sorpresa para mí porque encontré un producto divertido, sarcástico, entrañable y encantador sobre un perro que habla (esa premisa suele despertar muchos prejuicios). Esta serie sin duda gustará a todos los que amen los perros, yo entré con facilidad en el juego que propone y me divertí mucho haciendo paralelismos entre Martin y Gato (mi perra). Una comedia tranquila de 22 minutos, un happy place que nos fue arrebatado antes de tiempo .

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