Californication menos Californication

Noto a Hank un tanto calmado, su etapa neoyorquina y su libro (Californication) parece que lo han amansado. Regresar a Los Ángeles fue un error porque, aunque intente escapar de esa soleada Babilonia, se ve irremediablemente atrapado en el lugar. Ya sabía yo, y todos vosotros, que  volver a L.A no sería bueno para él. Está algo descolgado ya que todos sus amigos y su familia han seguido adelante sin él. 

Runkle ha alcanzado los 100 polvos, vive en una preciosa casa junto a la playa y es infeliz pues no tiene con quien compartir su vida. Charlie se refugia en el prono y en su hijo pequeño, pero nuestro calvo favorito no consigue llenar el hueco que Marcy dejó en su corazón. Como siempre, Runkle, destaca por ser el personaje más cómico, a la par que trágico de la serie. Es el compañero fiel, el amigo necesario, el alma gemela de Moody. Ellos forman la perfecta pareja y su relación es tan sincera, divertida y visceral que protagonizan los mejores momentos de Californication
Hank Moody se reencuentra con su ex, con Karen; su musa, su droga, su amor. Ella se ha casado con Bates, un escritor que ya apareció en la tercera temporada y que tiene serios problemas con la bebida. Becca, por su parte, ha crecido, ya va a la universidad y sale con un veinteañero llamado Tyler (Scott Michael Foster) tan encantador como desafiante, muy parecido a Hank y eso es algo que asusta a nuestro amigo. Tyler proviene de una familia bastante particular y ha escrito un guión de cine que promete ser un éxito.

Mientras Hank, el comedido, procura mantenerse lejos de los problemas y de la sensual Kali (Meagan Good), cantante con la que coincide a diez mil metros de altura. Ella es “la mujer” de Samurai Apocalypse, un rapero que quiere a Moody para escribir el guión de su película. El cine tienta a Hank de nuevo y el dinero es fácil. Todo parece sencillo pero entra en escena el desequilibrado Eddie Nero (grande Rob Lowe) que descubre el guión de Tyler y decide convertirlo en una película.

Esta temporada de Californication es la menos Californication hasta la fecha. Hank realmente intenta hacer un esfuerzo, aún así todo le sale mal y termina haciendo daño a los que quiere y haciéndose daño a si mismo. El sexo y las situaciones surrealistas (esa noche en el coche de la policía) siguen vigentes y es que Californication no sería lo que es sin esos momentos. Echo de menos a Marcy, que desde que está casada con el gran productor, está casi desaparecida en combate y se la ha exagerado convirtiéndola en una caricatura del personaje que tanto amé durante cuatro años. 

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