Bosch, la mejor serie de Amazon

ALERTA ESTE POST CONTIENE SPOILERS DE LA CUARTA TEMPORADA DE BOSCH

Entre la multitud de series que nos rodean hay muchas de ellas que pasan injustamente desapercibidas. Ese es el caso de Bosch, drama policial de Amazon Prime Video que estrenó su cuarta temporada el pasado 13 de abril y que tiene asegurada una quinta entrega. Entretenida, oscura y adictiva, así es este moderno noir angelino sobre el que ya he escrito varias veces y que recomiendo enfervorecidamente. Tal vez el carácter procedimental de la serie y del personaje principal, tan de la vieja escuela, tan clásico en sus métodos y formas; no resulte atractivo para muchos espectadores pero la solidez de la historia y de la construcción de los personajes es tal que, solo por eso, deberían darle una oportunidad a esta adaptación de las novelas de Michael Connelly.

Cada temporada parece y se siente igual y aún así, como en la vida, el cambio es constante. Esta año la temporada se desarrolla en un período de tiempo que abarca poco más de una semana. La trama se centra en la investigación del asesinato de un afamado abogado, Howard Elias (Clark Johnson), el terror del departamento de policía. Elias iba a llevar un importante y mediático caso de brutalidad policial a juicio. Su muerte levanta una revuelta política y popular, la ciudad cree que fue asesinado por los agentes implicados en el caso. Bosch recibe la orden de asumir la investigación y liderar el grupo de trabajo conformado por el detective Robertson (Paul Calderon) y su compañero, dos agentes de asuntos internos y J. Edgar.

Las indagaciones siguen los derroteros ya vistos en ficciones como Southland, The Shield o The Wire: comprobación de llamadas telefónicas y registros financieros, interrogatorios a posibles sospechosos, análisis de vídeos de vigilancia, pruebas perdidas, lealtad entre policías, amenazas, traición y dinero. Mientras el caso principal se desarrolla, Bosch continúa trabajando en el asesinato de su madre con la mirada puesta en un pez gordo con conexiones políticas y dentro del departamento de policía, Bradley Walker (Johun Getz). A esto hay que añadir la trama de la ex-mujer de Bosch, Eleanor (Sarah Clarke), quien sigue colaborando con el FBI para destapar a la mafia china mientras su pareja, Reggie (Hoon Lee), sigue desaparecido (tal vez por el trabajo de Eleanor) y Maddie (Madison Lintz) no para de hacer preguntas que ni su padre ni su madre se atreven a responder. La muerte de Eleanor (eso no lo vi venir) supone un mazazo emocional para nuestro detective y su hija. Cada uno intentará lidiar con el dolor a su manera y ese proceso de aceptación/adaptación sirve para perfilar mejor sus personalidades.

Este año hay muchas líneas argumentales abiertas, a las ya mencionadas hay que sumar las pequeñas historias que vienen de atrás como la del asesino de Koreatown, las luchas políticas del jefe de policía y el alcalde o las aspiraciones de promoción de la teniente Billets. La densidad narrativa de Bosch es uno de sus mayores atractivos, disfruto enormemente de su enfoque directo, seco y rudo; de su compromiso con la verosimilitud y de esos pequeños toques de humor que, estratégicamente situados, relajan la creciente tensión. En este sentido, me ha gustado mucho el seguimiento que se ha hecho de J. Edgar (Jamie Hector). El elegante compañero de Bosch regresa a la comisaría tras ser herido en un tiroteo. Su trama aborda lo compleja que es para un policía la conciliación entre la vida personal y profesional, entre lo que desea y lo que es.

Un protagonista creíble

Una vez más, Titus Welliver se funde con el personaje. Parco en gestos y palabras. Siempre alerta, en silencio, puro nervio y genio. Bosch cobra vida en cada mirada, en cada paso. Enseguida comprendes cómo es, cómo piensa y qué le impulsa; y entiendes que es el único hombre capaz de caminar con dignidad por los sumideros de una ciudad enferma y corrupta, de traer un poco de luz a esa oscuridad, de dar algo de esperanza a los que sufren por la pérdida de sus seres queridos.

Welliver transmite la inteligencia y el instinto de un policía decidido a descifrar la verdad. Su Harry es resolutivo, implacable y sagaz. El retrato de su vida personal, con su hija Maddie y su ex-mujer, siempre ha sido de mi agrado y esta temporada el equilibrio que había logrado en ese apartado salta por los aires. Espero que la quinta entrega explore más esa relación padre-hija y el impacto emocional de la pérdida de un ser querido.

Sigue siendo una injusticia que el trabajo de Welliver no se reconozca con alguna nominación, el consenso entre la crítica norteamericana es total, y aún así, su estupenda interpretación se ignora en la temporada de premios.

La luz y la oscuridad

Aquellos que siguen la serie ya saben que la fotografía es una de sus mejores bazas. Las calles de la ciudad, sus espacios abiertos, sus edificios, su color y su luz nos ayudan a leer con facilidad el entramado emocional de los personajes. Un ejemplo de esto es la casa del protagonista en la colina, un lugar desde el cual puede verse gran parte de la ciudad. Las vistas nocturnas desde esta posición privilegiada sirven para encuadrar ya no el estado de ánimo de Bosch, sino también su papel en el mundo. Siempre que veo a Bosch observando la ciudad desde su atalaya, me acuerdo de una de las historia del cómic Top Ten de Alan Moore. Una referencia que fue utilizada en el final de la primera temporada de True Detective y que versa sobre la lucha entre la luz y la oscuridad. 

KAPELA: Just look above you. Do you see? That is called the immense board of lights. And there is the Great Black and, strewn across it, small and surrounded and vulnerable and brave, there is the Great White.

COMMUTER: Oh. Oh, yeah. Of course. Hah. You know, that’s perfect. That’s really perfect. And the Great White… I mean, there’s so much more black.A-are we losing?

KAPELA: No. Once there was only black. We are winning.

El gradual desgaste emocional y físico que provoca en las personas el trabajo policial es evidente. Bosch opta por aferrarse a la justicia y a una serie de valores (lealtad, honestidad, sinceridad) que en nuestra sociedad se han devaluado. Opta, también, por el hermetismo y la soledad. Aunque tiene lazos de amistad con su teniente y compañero, son pocas las veces que lo vemos relajarse y disfrutar. No es sencillo hacer lo correcto en un lugar como Los Ángeles, ojalá, como dice el jefe Irving, hubiese más hombres como él en la ciudad, así la luz ganaría terreno más rápidamente a la oscuridad. Desde la colina, Harry Bosch controla cada noche el marcador, la oscuridad sigue dominando pero, poco a poco, la luz va ganando terreno.


En definitiva, una nueva temporada de construcción ejemplar, con una narrativa con capas de misterio, suspense e intriga, acompañadas de cuestiones ligadas a la actualidad norteamericana como la corrupción política e institucional, el racismo y la brutalidad policial. Diez horas de puro noir.

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